sábado, 24 de enero de 2009

Cocina de crisis (I)


Patatas rebozadas o a la importancia (receta materna). Hemos de poner a punto el arsenal de recetas de guerra que nos permitirán sobrellevar los próximos meses de penurias.

Pélense tantas patatas como se desee (en esta receta, las cantidades son muy poco precisas por lo evidente de las mismas). Pásense por el grifo y séquense con un paño limpio, para que no salten al freír. Cortar en rodajas de un centímetro de grueso más o menos y salar. Rebócense pasándolas una a una por harina (han de quedar bien cubiertas) y huevo batido; este paso es el más laborioso, pero todo el secreto de este plato está en conseguir un rebozado fino, uniforme y que éste llegue hasta el plato sin romperse. Freír a fuego más bien flojo en aceite suficiente (como para que cubra la mitad de las patatas) con cuidado, sin dejar que se arrebaten ni que se queme el aceite; si hace falta, echar más. Las patatas han de quedar fritas por fuera, con el exterior dorado, y casi hechas por dentro, porque la cocción posterior es mínima. Váyanse depositando en una cazuela ancha, con cariño, sin que se estropee el rebozado.

Córtese una rodaja de pan duro de barra por comensal; fríase con cuidado (sin que se queme) en el mismo aceite de antes. Cuando se dore sacar del fuego y machacar en un mortero con un chorro de vinagre. Se añade a las patatas de la cazuela, junto con el aceite sobrante -si se quiere y está presentable-. Completar con caldo, agua con cubitos o agua sin más hasta casi cubrir; espolvorear perejil. Cocer a fuego suave unos 10 o 15 minutos sin menear el guiso, para no romper el delicado rebozo de las patatas. Reposar un poco, y a la mesa. Hoy mismo las tomamos de primero y nos quedamos más que a gusto.

24.1.09


1 comentario:

  1. Dios mios!!! que hambre!!!.

    Esta es una receta que se podría enclavar en esa nueva tendencia de la modernidad que se ha dado en llamar "abuelismo", que ya te contare mas adelante.

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